martes, 31 de mayo de 2011

Decisiones Importantes

De ganar las próximas elecciones presidenciales, el próximo Jefe de Estado se verá en una situación extremadamente delicada.

En primer lujar, tendrá a una oposición muy poderosa que controlará la AN, el TSJ, el CNE y que tendrá también sus simpatías dentro del ejército. Una oposición con un líder bien definido (Chávez) y que no tendrá otro objetivo que derrocar al nuevo gobierno cuanto antes, así eso signifique incendiar el país (ya hemos visto tanto en los intentos de golpe de Estado del ’92 como en el manejo del gobierno que a los dirigentes del PSUV no les importa destruir al país con tal y ellos estén y permanezcan en el gobierno). ¿Podrá lograrse consensos con una oposición así? Yo no lo veo tan claro. Estoy convencido de que a menos que haya un cambio de actitud por parte del PSUV, habrá que diseñar estrategias para desplazarlos de las instituciones clave en la mayor brevedad de tiempo posible para poder darle un margen de estabilidad y gobernabilidad a la nueva administración (claro, siempre respetando las leyes y la Constitución).

En segundo lugar, el nuevo gobierno recibirá a un país económicamente en ruinas: una PDVSA desmantelada y saqueada (de la que no tenemos casi información de sus finanzas y nada de información acerca de su producción), un cierre casi total de todo el parque industrial del país, nuestras reservas de la faja del Orinoco hipotecadas a empresas brasileñas, rusas y chinas, una política fiscal y monetaria que ha hecho que hoy tengamos la inflación más alta del mundo, gran parte de nuestras finanzas públicas derrochándose mediante el subsidio a la gasolina, el mantenimiento por parte del Estado de una nómina gigantesca de personas no productivas tanto en PDVSA como en los ministerios (muchos de los cuales son prescindibles), un control de cambios que aísla a nuestra economía y sobre el cual no hay consenso sobre cómo salir, etc.

Por último (de los puntos que aquí mencionaré, porque hay muchísimos problemas más que si me pongo a hablar de ellos tardaré toda la vida), está la cuestión de qué hacer con el “alto chavismo”, es decir, aquellos que durante el actual régimen han aprovechado su posición para cometer toda clase de delitos. Desde enriquecerse ilícitamente hasta enaltecer el delito, como en el caso de Jorge Rodríguez felicitando a los pistoleros que ilegalmente asaltaron armados la sede de la Alcaldía Metropolitana o los casos de acumulación de inmensas fortunas por parte de altos dirigentes como Diosdado Cabello y Rafael Ramírez, entre otros. Sin hablar del sinfín de delitos que ha cometido el mismo Presidente de la República.

Todos estos serán temas vitales y de extrema urgencia para la nueva administración. De no tratarlos, o de hacerlo mal, se pondría en jaque el regreso de la democracia. Una mala gestión podría significar el regreso definitivo del chavismo al poder. En las manos del nuevo gobierno estará el que Venezuela regrese de una vez por todas a un sistema de libertades o que este se termine de extinguir. ¿Habrá el coraje necesario para tomar las decisiones difíciles sin que tiemble el pulso? Sólo el tiempo lo dirá.