Retomo el blog después de 10 meses
sin haber escrito. Lo hago, sobre todo, expresar mi opinión sobre la implosión
que está viviendo Venezuela y para describirle, a quien quiera leerlo, un
resumen de los factores que han hecho estallar esta rebelión.
¿Qué
está pasando en Venezuela?
Todos tienen sus versiones de cómo
ocurrieron los primeros sucesos. Unos denuncian complot y se basan en ello para
usar la fuerza cueste lo que cueste, mientras que otros utilizan esa represión
como discurso para decir que el gobierno ha perdido la poca legitimidad que
tenía. Lo cierto es que, haya o no haya complot, no hace falta mucha
conspiración para que en un país con la situación de Venezuela, cualquier cosa
sirva de mecha que incendie al país entero.
Primero, lo primero. ¿A qué se refiere
la gente con “la situación”? ¿Cuál es "la situación" previa a las protestas?.
Para englobar mejor la descripción de la situación, he decidido dividirla en 3 pares: Situación económica, social y política.
1)
Situación Económica:
En enero de este año el Banco Central
de Venezuela (BCV) publica las cifras definitivas de inflación del país. Éstas
confirman lo que ya se sabía en la calle: la existencia de una inflación
descontrolada (56,2%) y una escasez de productos primarios no menos desdeñable
(22%, según el mismo BCV). Este desplome del poder adquisitivo del bolívar (la
moneda venezolana) se observa también al ver la evolución del tipo de cambio,
en el que el bolívar pierde el 89% de su valor desde octubre de 2012 (cuando
Chávez gana sus últimas elecciones) hasta hoy. En otras palabras, la impresión
masiva de dinero (conocido académicamente como “aumento de la oferta
monetaria”) por parte del BCV para financiar los gastos del gobierno, lo está
pagando la sociedad venezolana a modo de lo que se conoce como “impuesto
inflación”. Vale acotar que está muy bien pagar impuestos…pero una inflación
así de desbocada es el impuesto más regresivo y más distorsionador que puede
pagar una sociedad.
2)
Situación Social:
El principal problema de los venezolanos,
aquel que no solo reflejan todas las encuestas sino que se puede notar al
hablar con la gente que vive ahí y al observar su manera de comportarse día a
día, es el problema de la violencia. El Observatorio Venezolano de la Violencia
(OVV), una ONG, contabilizó 24.763 muertes violentas sólo en 2013. Estas cifras
pondrían a Venezuela no sólo como el país más violento de América Latina, sino
que sus muertes violentas superarían a las de países como Afganistán o Irak. La
respuesta del gobierno a este particular problema ha sido la negación del mismo
y la descalificación directa hacia OVV, a quienes acusa de “hacer una guerra
mediática contra el gobierno revolucionario”. Pero la duda sobre la cifra total
de víctimas queda ahí, sobre todo porque desde el año 2002 no se publican
cifras oficiales de asesinatos.
3)
Situación Política:
Con una situación económica y social
como esta, no sorprende que la situación política sea para menos. La dura
represión contra las protestas estudiantiles que se iniciaron en el Estado Táchira
y se expandieron por todo el país, la militarización de dicho Estado, el
encarcelamiento de Leopoldo López y el total silenciamiento de los medios de
comunicación, no son precisamente síntomas de un gobierno que lo tiene todo
bajo control. Estas acciones del gobierno terminaron de unir a una oposición
que al principio estaba dividida acerca de tomar la calle o no hacerlo. Por
otro lado, han aparecido signos de fractura dentro del partido de gobierno,
como las declaraciones de José G. Vielma Mora, Gobernador de Táchira (PSUV), en
las que critica la represión contra las protestas, la militarización del Estado
que gobierna y la represión contra los medios de comunicación.
Mi
opinión
El cuadro es muy complejo, por
decir lo menos. Las protestas no parecen tener fin, el desabastecimiento de
productos de primera necesidad es cada vez más agudo y el desgaste de esta
lucha se empieza a notar en ambos lados del espectro político. La oposición no
tiene cómo aguantar mucho más tiempo en la calle y el gobierno tampoco puede
permitirse que la situación en las calles del país sea la de hoy…sobre todo por
las medidas económicas que más temprano que tarde se verá obligado a tomar.
Además, esta situación lo que termina haciendo es agudizando los odios y la
pobreza.
El presidente de la república ha
hablado de paz…y ésta es necesaria. Pero para que el liderazgo opositor pueda
venderle a su gente (sobre todo a sus seguidores más jóvenes, que son quienes
lideran las protestas) la idea de abandonar la calle, el gobierno tiene que
hacer algún gesto. Repetir cien veces la palabra paz mientras a la vez se siguen encarcelando a estudiantes es,
cuando menos, contradictorio. El país necesita desesperadamente que ambas partes
se sienten a negociar. Una solución negociada es posible, sólo requiere que las partes estén a la altura.