domingo, 12 de octubre de 2014

Tíguere, ¿tú no serás dominicano?

- Tíguere, ¿Tú eras venezolano o dominicano?- Con esa “pregunta” Melvin no solo daba el visto bueno a la música que ponía, sino que se sorprendía de la cantidad de artistas dominicanos que yo conocía. Días antes me había pasado lo mismo con Ana, con quien después de hablar un rato (también de música) me terminó preguntando “Che César, ¿seguro que eres venezolano? Con tus gustos musicales, parecés argentino”.

Es difícil de explicar, pero de donde yo vengo, hasta hace relativamente poco no importaba de donde venías. De mis fiestas de bachillerato la música que recuerdo es la de Chichi Peralta, Eddy Herrera (¿Quién no se acuerda de "A dormir juntitos"?), Olga Tañón, Calle Ciega y otros por el estilo. Sólo cuando Melvin me hizo esa pregunta, es que caí en cuenta de que no solo entre esos los venezolanos estaban en minoría, sino en todo el ámbito musical a mi alrededor. Mis bandas de rock (las no gringas) eran: Soda, Molotov, Los Decadentes, Los Cadillacs, Los Pericos…y por supuesto que nunca podían faltar Los Caramelos de Cianuro y Los Amigos Invisibles. En las fiestas de mis viejos, hasta el sol de hoy, se cantan las canciones que cada quien quiera cantar, sin importar si es un tango, una ranchera o un bolero...y ya ni hablar de la salsa: un género que ha tenido la virtud de ser reconocido como "nuestro" en casi todos los países del Caribe.

A través de la música viví desde muy pequeño lo que luego pude concientizar en Madrid y que ahora he podido comprobar viviendo en Asia y en el Medio Oriente: que en mi región, esa tierra que va desde el sur del río grande hasta la Tierra de Fuego y que bordea el Amazonas de norte a sur por el oeste, no existen los países. 

Cuando sientes que García Márquez describe cada rincón de tu ciudad cuando en verdad se está refiriendo a su pueblo en el país vecino, te das cuenta de que nuestras fronteras no solo son mentira, sino que son la perfecta definición de un sinsentido…y todo por una casualidad histórica.

Hoy se cumplen 522 años de esa casualidad histórica. 522 años desde el día en que un pirado llamado Cristóbal Colón se salvó de que lo echaran por la borda al oírse en sus barcos el tan esperado grito de “¡Tierra!”.  


Quizás la consecuencia más bonita de toda nuestra historia es nuestro presente. El de una región en la que se han mezclado razas hasta el punto de no saber qué responder cuando te preguntan si eres negro, blanco o indio. Para mí, ser hispano significa eso: tener un poco de todo, sentir un tango con la misma pasión con la que bailo salsa o merengue, el haber crecido cantando “Las mañanitas” de cumpleaños sin saber de dónde venía esa canción.

¡Feliz 12 de octubre a todos! Póngale en nombre que le quieran poner a este día. Al final, lo que importa es el sentimiento.

http://www.youtube.com/watch?v=UVf18QdL2jU