La relación dinero-tiempo libre
es uno de los temas que no me puedo sacar de la cabeza últimamente.
Recuerdo, como si fuera ayer,
una clase de Economía del Trabajo de
2do año de carrera en la que el profesor escribió en la pizarra un modelo muy
sencillo que, para mí, era revelador: La relación consumo-ocio (es decir,
dinero vs. tiempo libre). El razonamiento es bastante sencillo: las personas,
aparte de demandar bienes y servicios, necesitamos dinero con que costearnos dichos bienes y
tiempo libre para disfrutarlos. Por ello, el objetivo de trabajar -cuya acción este
modelo considera un “mal”, esto es, lo contrario a un “bien” (aportando como argumento
principal el hecho de que si el trabajo tuviera utilidad positiva o neutral para los
individuos, no pagarían por hacerlo)- es conseguir dinero para poder disfrutar
de una cesta de bienes y servicios durante el tiempo libre restante. El
salario, por tanto, es el precio al cual uno vende sus horas de tiempo libre
para poder costearse dicha cesta de bienes y servicios.
A priori, basados en este
modelo, la lógica conclusión es que lo mejor es tener ambas: dinero y tiempo
libre. De hecho, si recurrimos a la literatura (colegas economistas, me refiero a la literatura de verdad, no la económica) y a la historia, podremos ver
que así eran las sociedades hasta hace relativamente poco. La imagen de la
gente rica era de gente que no solamente tenía mucho dinero, tierras y demás propiedades sino que además no
trabajaban (o lo hacian muy poco) ya que no les hacía falta...había gente que trabajaba para ellos. No debe
extrañarnos entonces ver que los pensadores e intelectuales a lo largo de buena
parte de la historia proviniesen de familias acomodadas o estuvieran
financiadas por alguna de ellas...disponían de tiempo para pensar en las cosas. En la otra cara de la moneda, las clases
bajas, tenemos hechos registrados como lo son las continuas huelgas en los países industrializados
de Europa a finales de siglo XIX y principios del XX que no solamente basaban
sus reivindicaciones en aumentos de salario sino que también demandaban reducciones
de la jornada laboral. Es decir, de un lado se tenían ambos bienes (dinero y
ocio) y del otro, ninguno.
Como es bien conocido, esta situación
cambió mucho en el siglo XX, cosa sobre la que no pretendo profundizar ahora
mismo. Lo que me parece muy interesante es el hecho de que, actualmente, parecen
estar cambiando las tornas a nivel global: en los países de ingreso alto (OCDE)
y los estratos A y B de los países emergentes, el hecho de que los salarios
hayan ido aumentando con el tiempo, ha provocado lo que en economía se llama un “efecto sustitución” (ES), cuyo razonamiento, en términos sencillos, es el
siguiente: como mi salario es más alto que antes, cada hora que yo le dedico al
tiempo libre es una hora en la que dejo de ganar este nuevo salario. Por lo tanto, trabajo más que antes. Si además añadimos el riesgo de perder un puesto
de alta remuneración monetaria por no dedicarle las horas de trabajo “que la gente se
espera”, tenemos como resultado que cada hora de ocio se ha vuelto más cara de
lo que era antes del aumento de sueldo. Así, aunque a priori parece contra-intuitivo, aumentos de salario pueden provocar (y provocan en muchos casos) un aumento de las horas trabajadas.
Otra consecuencia que predice
la teoría pero que actualmente no parece estar dándose es el “efecto renta” (ER),
que es mucho más sencillo de comprender por ser mas intuitivo. Básicamente, lo que dice el ER es que, después de que un
individuo gana cierta cantidad de dinero, los aumentos salariales pierden valor
(puesto que ya tiene bastante dinero) y dicho individuo pasa a preferir que sus
“aumentos” vengan en forma de más horas/días libres, en
vez de más dinero.
¿Dónde está el punto de inflexión?
¿Cuándo empieza a prevalecer la preferencia por el tiempo libre sobre la
preferencia por el dinero? ¿Estas preferencias son netamente
individuales/familiares o juega la cultura un papel importante en las
elecciones de los individuos? ¿Cómo se puede fomentar el comercio/intercambio
entre personas con abundancia de tiempo libre y escasez de dinero con personas
en la situación contraria? ¿Qué obstáculos tendría dicho intercambio? ¿Qué beneficios
aportaría a ambas partes?...Cuando una persona hace un trabajo que le gusta, ¿Se puede considerar el trabajo como un “mal”?
Muchas preguntas para poder responder en un solo post. Será para la próxima, ya que este individuo tiene que volver al trabajo...