jueves, 3 de junio de 2010

Emigración (Parte I)

He oído durante toda mi vida que la emigración es mala para nuestro país. La lógica para esta afirmación es muy sencilla: La gente que se va, normalmente es la gente que mejor está preparada académica y profesionalmente, por lo tanto es capital humano que Venezuela está perdiendo. Mientras menos capital humano tengamos, más difícil es aumentar la productividad marginal de los factores y, en fin, más difícil se hace el crecimiento económico. Pero, ¿Es posible que existan consecuencias positivas de la emigración?.

Últimamente me he dado cuenta que cada vez más artistas y comediantes venezolanos vienen a hacer presentaciones en Madrid. Por poner unos pocos ejemplos, el año pasado vinieron Franco de Vita y los Caramelos de Cianuro, vino Laureano Márquez (quien volvió a venir este año a un teatro mucho más grande que el del año pasado y lo llenó por completo) y hasta Luis Chataing viene este mes.

Con tantos artistas viniendo para un público obviamente venezolano en su totalidad (o en su gran mayoría al menos) no pude dejar de pensar que, al menos económicamente, existe un lado positivo de la emigración. Estos artistas que vienen de gira normalmente van a sitios donde haya una “colonia” venezolana importante, es decir, un número importante de venezolanos. Siendo un número importante de venezolanos en alguna ciudad del exterior, representamos un mercado para estos artistas. Pero no solamente para ellos. Hace una década no se conseguían productos venezolanos en ninguna parte de Madrid. Ahora, debido al crecimiento importante de la población venezolana en dicha ciudad no solo se consiguen productos (hasta en el Carrefour hay Maltín Polar y harina PAN) sino que además ya hay más de un restaurante venezolano.

Los artistas que vienen ganan significativamente más por sus presentaciones aquí que por las presentaciones que hacen en Venezuela. Y aunque se diera el caso de que cobraran lo mismo por presentación sin importar el lugar, solamente el hecho de poder hacer más presentaciones a más ciudades los llevaría a ganar más. Los productos venezolanos que se venden en España, así como los que se venden en EEUU, Canadá o Panamá, que son sitios a donde está llegando a vivir una cantidad importante de venezolanos, son mercados potenciales que, de ser bien explotados, pueden llegar a beneficiar a nuestras exportaciones. Claro está, los mercados son demasiado pequeños como para que cualquier país dependa de ellos, pero nos pueden beneficiar si los sabemos aprovechar.

Debido a la situación política del país que todos conocemos, esto no lo estamos aprovechando del todo (si bien es esta situación política la que ha causado la emigración masiva). La malta y el harina PAN que se consiguen en España, si bien son de la Polar y son exactamente iguales a las que comíamos en nuestra tierra, son hechas en Colombia debido al continuo acoso del que ha sido víctima la propiedad privada en Venezuela, entre otras causas. De no hacerse en Venezuela los cambios necesarios, otros se aprovecharán de esto, como podemos ver en este caso que les he mencionado en el que lo que podrían ser exportaciones venezolanas terminan siendo exportaciones colombianas. Si bien es una empresa venezolana (Polar) la que sigue fabricando el producto, los impuestos se los lleva Colombia y los puestos de trabajo, los colombianos. Pero las reformas macroeconómicas son cuestión de otro tema.

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