jueves, 28 de febrero de 2013

Determinantes del Crecimiento


“…este país (La Gran Colombia) caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles de todos los colores y razas…”

Aunque esta frase de Simón Bolívar puede parecer exageradamente dura, la verdad es que la calidad institucional iberoamericana es, de acuerdo a numerosos estudios, uno de los principales factores que han causado el que el desempeño económico de la región sea pobre.

Estos estudios resaltan, en mi opinión, una cuestión que es acertada: el fallo múltiple institucional. Con esto quiero decir que las instituciones nacionales han fallado sistemáticamente de varias maneras. Por un lado, no han protegido debidamente los derechos de propiedad. Por el otro, no han aplicado políticas comerciales o fiscales que favorezcan al crecimiento económico.

El primer punto (derechos de propiedad e imperio de la ley), ha perjudicado nuestro crecimiento económico a largo plazo porque, mientras persiste la incapacidad (o la falta de voluntad) de proteger no solo la propiedad sino de cumplir y hacer cumplir los contratos, se destruye el activo intangible más valioso que puede tener una economía: la confianza. Leandro Prados de la Escosura e Isabel Sanz-Villarroya, economistas de la Universidad Carlos III de Madrid, resaltan que, en el caso argentino, la decadencia de este país con respecto a Australia no habría comenzado sino hasta la década de los ’60. Sin embargo, esta decadencia se habría dado de todas maneras debido al segundo fallo que menciono anteriormente y que desarrollo a continuación.

La creencia en que el comercio nos dañaba porque nuestra relación de intercambio nos desfavorecía, se probó errada expost, de acuerdo a un estudio publicado por José De Gregorio y John Wha-Lee, economistas del Banco Central de Chile (2003). Esta tesis llevó a nuestros países a aplicar políticas de aislamiento comercial que fueron totalmente contraproducentes ya que no beneficiaron en nada a la Productividad Total de Factores al crear una serie de empresas poco competitivas y dependientes de la protección del gobierno para poder sobrevivir.

En mi opinión, aunque las instituciones son el factor más importante a la hora de explicar nuestro crecimiento en el siglo XX, el desempeño institucional hay que saber dividirlo en: 1) desacertadas políticas gubernamentales y 2) los tiranuelos de los que hablaba Bolívar, es decir, regímenes que han violado (y lo siguen haciendo) sistemáticamente los derechos de propiedad y han fallado en cumplir y hacer cumplir los contratos con los agentes económicos, como es el caso de los países miembros de la ALBA y también el caso de Argentina. En estos países, la palabra "expropiación" parece estar muy de moda.

Estos fallos han causado que la acumulación de capital (físico y humano) en la región haya sido muy inferior a la deseada, factor cuya influencia en el crecimiento ha generado un amplio consenso académico. Sobre estas políticas hablaré en artículos siguientes.

sábado, 9 de febrero de 2013

Aquí, reflexionando...


En los pasados meses hemos visto una Venezuela revuelta entre la tensión y la incertidumbre de no saber qué va a pasar. No se tienen noticias del presidente, hemos visto los casos de abuso de poder más grandes de este gobierno, así como también hemos visto cómo insultan, cómo acusan y cómo amenazan a sus adversarios. Y mientras tanto, la oposición mantiene una posición bastante discreta, que en mi opinión, es la más inteligente.
En los últimos 14 años, los que han conformado este gobierno han pensado que Chávez duraría por siempre y que, por lo tanto, no tendrían que ganarse un liderazgo entre los venezolanos, sino que simplemente tenían que caerle bien al presidente para cuidar su puesto, y con él sus negocios. Pero ahora el panorama es distinto. El presidente electo está ausente, y ahora los vemos asustados tratando de ganarse el respeto de sus votantes mediante los insultos, las amenazas y el acorralamiento de su adversario, para que entre sus filas vean que “ellos también son guapos como ´El Comandante´”.
 Ya van 2 meses de ausencia del presidente, y la gente comienza a sentirlo. Chávez se encargó, como todo régimen autócrata, de que no fuese sino él el que ejerciera el poder en Venezuela. Luego, con esta “situación sobrevenida”, no le quedó de otra que nombrar al que más confianza le generaba como su “sucesor”. El problema para el chavismo es que el pueblo sabe que en Venezuela no hay una monarquía, razón por la que no existe tal figura en nuestra Carta Magna. Entre las filas oficialistas saben que ni Maduro ni Cabello fueron electos el 7-O, y que por ley, deberíamos haber tenido (o estar próximos a tener) unas nuevas elecciones presidenciales. ¿Por qué no las hemos tenido? ¿Por qué no se han atrevido a convocar a elecciones si saben que la oposición viene de dos derrotas y emocionalmente no pudiese estar más vulnerable?
En mi opinión, por miedo. En el gobierno saben que esta llamada “Revolución Bolivariana” es más bien una pseudo-revolución. Si es algo, es una involución. No tienen una ideología clara que los defina, simplemente mezclan varias ideas propias de las ideologías de izquierda y marean a sus electores convenciéndolos de que “con Chávez, los pobres están en el poder”. Sin embargo, fue Chávez quien los convenció de esto, Chávez, no Maduro ni mucho menos Diosdado. Es ahora, 2 meses después de que anunciara su partida, que la figura del presidente electo comienza a desvanecerse en la memoria colectiva de los venezolanos, y sin él este “proceso revolucionario” no hace sino caerse. Eso, en mi opinión, es lo que les aterroriza y por lo que buscan retener el poder el mayor tiempo posible, alargándolo lo más que puedan, haciendo campaña como les enseñó su líder: ilegal y con violencia.
Es por esto que buscan que la oposición se desmoralice, le tratan de quitar símbolos, los insultan, los amenazan, usan todo el aparato del Estado para provocar que la oposición caiga en su juego de violencia, pero no. La oposición venezolana ha sabido crecer ante la adversidad, ante los insultos, amenazas y abusos de poder tanto de Chávez, como de sus infinitos peones que lo han seguido por 14 años. Desde “la derrota” del 7-O (y lo pongo entre comillas porque hay que verle la cara a crecer 2 millones de votos en contra de todo el aparato del Estado) la oposición ha mantenido la Unidad, sabiendo que es la democracia lo que está en juego, y con ésta, el presente y el futuro de los venezolanos. Ha sido ejemplo de que incluso en las peores condiciones se puede mantener la rectitud moral, y con ella el sueño de vivir en un país mejor, en un mundo mejor.
Si algo tuviese que decirle a todos los venezolanos que se oponen a éste régimen, lo haría en dos palabras: paciencia y unidad. Este gobierno está demostrando que lo que los mantiene unidos es el lazo emocional alrededor del presidente electo -ahora ausente-, y con su estrategia violenta lo que hacen es quedar desnudos ante la palestra política, diciendo “no sabemos que hacer sin Chávez” y como niños chiquitos patalean ante esto. Su momento se acaba. Sólo tenemos que mantenernos unidos, firmes en nuestras convicciones y con paciencia, para así poder abrirle el camino a la Venezuela que soñamos.

Caracas, 07 de febrero de 2013
Juan Félix Sánchez Alvaray