A estas alturas está todo muy claro.
Al igual que el Rey Pirro, Maduro ha ganado la batalla pero a un costo tan
elevado que le ha puesto en jaque la guerra entera. Con el anuncio de hacerle
auditoría al resto de las cajas justo mientras la UNASUR estaba reunida, el CNE
le dio a Maduro el baño de legitimidad que necesitaba desesperadamente. No solo
logró que el bloque reconociera a Maduro, cosa que era fácilmente predecible,
sino que con esa movida se logró que EEUU suavizara su amenaza de no reconocer
al nuevo gobierno, añadiendo que “a pesar de todo, desean mejorar las
relaciones” con Venezuela. Todo esto sólo con la promesa de “auditar”…ni
siquiera especificando lo que para ellos significa auditar.
El hecho de que el gobierno se haya
sentido tan amenazado (hasta el punto de expulsar de facto a toda la oposición en el parlamento) por unas cuantas
manifestaciones y constantes cacerolazos, no hace sino confirmar que este
gobierno es un gigante con pies de barro. Su fortaleza radica en el dominio de
las Fuerzas Armadas y de los grupos paramilitares. Su principal debilidad es
que el apoyo popular que aún les queda no es de ellos: era de Chávez.
Al no tener ellos un apoyo popular tan
sólido, se les hará muy difícil tomar las decisiones económicas que han venido
postergando desde hace ya varios años. La deuda pública ya no se puede seguir
ignorando, el déficit del año pasado fue del 8,5% del PIB (o de
$31.764.500.000) aproximadamente y, sin un aumento inmediato de los precios
petroleros, habrá que tomar decisiones difíciles.
¿Cuáles
son algunas opciones que tiene el chavismo para arreglar sus cuentas?
1) Devaluar otra vez, con todo el costo político que ello implica,
podría parecer la solución más fácil si no fuera porque ya este año hicieron
una devaluación y ni así lograron bajar el precio del mercado negro. Una
segunda devaluación en un mismo año, después de unas elecciones altamente
cuestionadas y un país extremadamente polarizado, puede ser una movida suicida.
2)
Dejar de darle 100.000 barriles diarios gratis al gobierno cubano. Una
simple multiplicación nos puede hacer una idea de lo que esto significa: con el
precio del petróleo a 89$/barril (precio sobre el que ha fluctuado el West
Texas desde diciembre 2011), nos da que, mensualmente, este “regalito” a los
Castro le cuesta al Estado venezolano unos $178.000.000…nada despreciable en
tiempos de escasez. La dificultad de tomar esta medida es el hecho de que la
dictadura cubana es la principal partidaria de Nicolás Maduro dentro del
chavismo y, dicen algunos, la única razón por la que ha sido él el candidato
del PSUV (ya se ha visto que no es candidato por carisma o inteligencia)…así
que es bastante improbable que el presidente actual le cierre el grifo a sus
principales aliados.
3) Subir la gasolina. Esta medida sí es muy probable que se tome. Según
el especialista del IESA, Pedro
Luis Rodríguez, para cubrir el precio de lo que cuesta producir un litro
de gasolina habría que aumentar su precio en un 900%. El gobierno es consciente
del costo político que tiene esta medida pero, dada la magnitud del agujero
fiscal y tomando en cuenta que al parecer las otras medidas tienen un costo
político aún mayor, es probable que se decidan a aumentar el precio de la
gasolina…aunque muy difícilmente lo hagan en la magnitud que sugiere el Sr.
Rodríguez.
Mi
opinión
“Se cayó el viaducto. ¡Qué felices
deben estar en la oposición!” fue la primera frase del discurso de Chávez el
día en que quedó inutilizado el antiguo viaducto de la autopista Caracas-La
Guaira por una evidente falta de mantenimiento de su gobierno. Al hacer ver a
los otros como “los monstruos que se alegran de que el país vaya mal”, el gobierno se quitaba de esa manera buena parte
del costo político de su mala gestión.
Dentro de esa misma lógica, en los
últimos días hemos visto cómo “se queman” centros de salud y la culpable
automática, en todos los medios de comunicación (con la sola excepción de
Globovisión), es la oposición. El PSUV tratará de que la mayor parte del costo
político recaiga sobre la MUD y, en concreto, sobre Capriles. Para ello dispone
de absolutamente todas las instituciones del Estado y de todos los medios de
comunicación salvo uno (que al parecer caerá pronto).
Capriles y la MUD tienen una labor
titánica por delante: demostrar ante el país y el mundo (porque está claro que
ante el TSJ o el CNE no importa lo que se demuestre, siempre el PSUV tendrá la
razón) que las elecciones del 14 de abril de 2013 fueron fraudulentas y que,
por lo tanto, el gobierno de Maduro es ilegítimo. El gobierno les echará la culpa
de todos los males del país. Pero si, junto con la situación económica, la gran mayoría del país y de la comunidad
internacional se entera bien de lo que pasó el pasado 14 de abril...las cosas pueden cambiar radicalmente. Lo único que puede detener todo este proceso político es que Capriles se vaya del país. No sorprende entonces que lo estén amenazando con la cárcel.
1 comentario:
Estoy muy DE ACUERDO, querido César. Espero por la próxima entrada. Un abrazo.
Jorge Quintero
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