Después
de perder el pasado 6D el control del parlamento de una manera tan estrepitosa
ante la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), el Partido Socialista Unido de
Venezuela (PSUV) se ha enfocado en controlar daños. La maniobra más descarada ha sido la de nombrar a magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), saltándose todos los procedimientos establecidos en la Constitución y en las
leyes.
Dicha
maniobra no tardó en surtir efecto: el nuevo TSJ declaró que los 4 diputados del Edo. Amazonas (3 de la MUD y uno del PSUV) no podían tomar posesión de su cargo de diputados a pesar de haber sido proclamados como tales por el Consejo Nacional Electoral (CNE). La MUD, ante esta maniobra que la priva de los 2/3
que le dieron las urnas legítimamente, decidió que la Asamblea Nacional (AN),
dentro de su autonomía, juramentaría a los diputados de dicho Estado ya que la medida cautelar que ordenaba el TSJ era “inejecutable”. El PSUV, a través de su
jefe, Diosdado Cabello, ordenó a su nuevo TSJ declarar a la AN en desacato y,
en consecuencia, declarar que todo lo que emane de la misma carece de validez.
Dicho y hecho: a los nuevos magistrados les faltó tiempo para obedecer las
órdenes de Cabello y declarar a la AN en desacato en tanto no desincorporase alos diputados del Edo. Amazonas.
Podrán
preguntarse desde afuera qué diferencia hay con que la MUD controle 2/3 de la
AN, 3/5 ó la mitad más 1. Pues bien, la mitad más uno (84 diputados de una
cámara de 167) puede aprobar leyes ordinarias y presupuestos, así como llamar a
declarar a los ministros del gobierno. Los 3/5 de la AN pueden, además, aprobar
o anular leyes habilitantes al Poder Ejecutivo (una figura jurídica en
Venezuela en la que el parlamento le permite al poder ejecutivo aprobar leyes
sin que éstas pasen por dicho parlamento). Los 2/3 de la cámara, además de todo
lo mencionado anteriormente, pueden aprobar leyes orgánicas, destituir
ministros, nombrar a los magistrados del TSJ, a los rectores del CNE, al Fiscal
General de la República, al Contralor General de la República, al Defensor del
Pueblo, etc. Además, los 2/3 de la cámara pueden iniciar un proceso
constituyente o empezar el proceso de solicitud de referendo revocatorio sobre
cargos electos, si bien esto conlleva un procedimiento más largo sobre el cual
no me extenderé aquí. Muchos abogados especialistas seguramente añadirán muchas
más funciones de cada uno de los tipos de mayorías, pero esas son esencialmente
las principales (para más información sobre las funciones de la AN, hacer clic aquí)
Es
decir, que los 2/3 de la AN en manos de la MUD era (es) el peor de los
desastres para el PSUV, ya que le arrebataba el control sobre las
instituciones. Si bien a la MUD se le iba a hacer complicado destituir a los
magistrados del TSJ nombrados por la AN saliente, con 2/3 de los diputados
podían (y así anunció Jesús Torrealba que harían) modificar la Ley Orgánica del
TSJ para aumentar el número de magistrados de dicho tribunal y nombrar a los
nuevos magistrados, de tal manera que el PSUV perdiese el control sobre el Poder Judicial (de hecho esto fue exactamente lo mismo que hizo el PSUV en su tiempo para
ganar el control sobre este poder). Similares maniobras podían
realizarse para arrebatarle al PSUV el control del CNE y los demás poderes. De
tal manera que, con la MUD controlando los 2/3 de la AN, el régimen de Maduro
tenía los días contados ya que ni siquiera podrían contar nuevamente con un CNE
sumiso ni utilizar la justicia como órgano de represión contra opositores
políticos (cabe recordar que aún hay alrededor de 80 presos políticos en
Venezuela). Poco faltaría para que, una vez nombrado el nuevo CNE y el nuevo
TSJ, se lanzase el órdago: el referéndum revocatorio sobre el presidente de la
república.
Ese
escenario “fatal” para el chavismo lo han logrado evitar ellos mismos, al menos
de momento. Al suspender “cautelarmente” la juramentación de los diputados el
Estado Amazonas, la MUD se queda con 109 escaños, a 3 de los 2/3 de la cámara.
Pero tarde o temprano el TSJ tendrá que decidir si los diputados se incorporan
o si se repiten las elecciones en las circunscripciones impugnadas. No debería
sorprendernos si, mientras el TSJ se toma su tiempo, hay una “mudanza” masiva
de votantes del PSUV a las circunscripciones impugnadas. Todo es posible en
Venezuela.
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