miércoles, 13 de enero de 2016

Coyuntura actual, explicada para no-venezolanos

Después de perder el pasado 6D el control del parlamento de una manera tan estrepitosa ante la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se ha enfocado en controlar daños. La maniobra más descarada ha sido la de nombrar a magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), saltándose todos los procedimientos establecidos en la Constitución y en las leyes.

Dicha maniobra no tardó en surtir efecto: el nuevo TSJ declaró que los 4 diputados del Edo. Amazonas (3 de la MUD y uno del PSUV) no podían tomar posesión de su cargo de diputados a pesar de haber sido proclamados como tales por el Consejo Nacional Electoral (CNE). La MUD, ante esta maniobra que la priva de los 2/3 que le dieron las urnas legítimamente, decidió que la Asamblea Nacional (AN), dentro de su autonomía, juramentaría a los diputados de dicho Estado ya que la medida cautelar que ordenaba el TSJ era “inejecutable”. El PSUV, a través de su jefe, Diosdado Cabello, ordenó a su nuevo TSJ declarar a la AN en desacato y, en consecuencia, declarar que todo lo que emane de la misma carece de validez. Dicho y hecho: a los nuevos magistrados les faltó tiempo para obedecer las órdenes de Cabello y declarar a la AN en desacato en tanto no desincorporase alos diputados del Edo. Amazonas.

Podrán preguntarse desde afuera qué diferencia hay con que la MUD controle 2/3 de la AN, 3/5 ó la mitad más 1. Pues bien, la mitad más uno (84 diputados de una cámara de 167) puede aprobar leyes ordinarias y presupuestos, así como llamar a declarar a los ministros del gobierno. Los 3/5 de la AN pueden, además, aprobar o anular leyes habilitantes al Poder Ejecutivo (una figura jurídica en Venezuela en la que el parlamento le permite al poder ejecutivo aprobar leyes sin que éstas pasen por dicho parlamento). Los 2/3 de la cámara, además de todo lo mencionado anteriormente, pueden aprobar leyes orgánicas, destituir ministros, nombrar a los magistrados del TSJ, a los rectores del CNE, al Fiscal General de la República, al Contralor General de la República, al Defensor del Pueblo, etc. Además, los 2/3 de la cámara pueden iniciar un proceso constituyente o empezar el proceso de solicitud de referendo revocatorio sobre cargos electos, si bien esto conlleva un procedimiento más largo sobre el cual no me extenderé aquí. Muchos abogados especialistas seguramente añadirán muchas más funciones de cada uno de los tipos de mayorías, pero esas son esencialmente las principales (para más información sobre las funciones de la AN, hacer clic aquí)

Es decir, que los 2/3 de la AN en manos de la MUD era (es) el peor de los desastres para el PSUV, ya que le arrebataba el control sobre las instituciones. Si bien a la MUD se le iba a hacer complicado destituir a los magistrados del TSJ nombrados por la AN saliente, con 2/3 de los diputados podían (y así anunció Jesús Torrealba que harían) modificar la Ley Orgánica del TSJ para aumentar el número de magistrados de dicho tribunal y nombrar a los nuevos magistrados, de tal manera que el PSUV perdiese el control sobre el Poder Judicial (de hecho esto fue exactamente lo mismo que hizo el PSUV en su tiempo para ganar el control sobre este poder). Similares maniobras podían realizarse para arrebatarle al PSUV el control del CNE y los demás poderes. De tal manera que, con la MUD controlando los 2/3 de la AN, el régimen de Maduro tenía los días contados ya que ni siquiera podrían contar nuevamente con un CNE sumiso ni utilizar la justicia como órgano de represión contra opositores políticos (cabe recordar que aún hay alrededor de 80 presos políticos en Venezuela). Poco faltaría para que, una vez nombrado el nuevo CNE y el nuevo TSJ, se lanzase el órdago: el referéndum revocatorio sobre el presidente de la república.


Ese escenario “fatal” para el chavismo lo han logrado evitar ellos mismos, al menos de momento. Al suspender “cautelarmente” la juramentación de los diputados el Estado Amazonas, la MUD se queda con 109 escaños, a 3 de los 2/3 de la cámara. Pero tarde o temprano el TSJ tendrá que decidir si los diputados se incorporan o si se repiten las elecciones en las circunscripciones impugnadas. No debería sorprendernos si, mientras el TSJ se toma su tiempo, hay una “mudanza” masiva de votantes del PSUV a las circunscripciones impugnadas. Todo es posible en Venezuela.

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