En los pasados
meses hemos visto una Venezuela revuelta entre la tensión y la incertidumbre de
no saber qué va a pasar. No se tienen noticias del presidente, hemos visto los
casos de abuso de poder más grandes de este gobierno, así como también hemos
visto cómo insultan, cómo acusan y cómo amenazan a sus adversarios. Y mientras
tanto, la oposición mantiene una posición bastante discreta, que en mi opinión,
es la más inteligente.
En los últimos
14 años, los que han conformado este gobierno han pensado que Chávez duraría por
siempre y que, por lo tanto, no tendrían que ganarse un liderazgo entre los
venezolanos, sino que simplemente tenían que caerle bien al presidente para
cuidar su puesto, y con él sus negocios. Pero ahora el panorama es distinto. El
presidente electo está ausente, y ahora los vemos asustados tratando de ganarse
el respeto de sus votantes mediante los insultos, las amenazas y el acorralamiento
de su adversario, para que entre sus filas vean que “ellos también son guapos
como ´El Comandante´”.
Ya van 2 meses de ausencia del presidente, y
la gente comienza a sentirlo. Chávez se encargó, como todo régimen autócrata,
de que no fuese sino él el que ejerciera el poder en Venezuela. Luego, con esta
“situación sobrevenida”, no le quedó de otra que nombrar al que más confianza
le generaba como su “sucesor”. El problema para el chavismo es que el pueblo
sabe que en Venezuela no hay una monarquía, razón por la que no existe tal figura en
nuestra Carta Magna. Entre las filas oficialistas saben que ni Maduro ni
Cabello fueron electos el 7-O, y que por ley, deberíamos haber tenido (o estar próximos
a tener) unas nuevas elecciones presidenciales. ¿Por qué no las hemos
tenido? ¿Por qué no se han atrevido a convocar a elecciones si saben que la oposición
viene de dos derrotas y emocionalmente no pudiese estar más vulnerable?
En mi opinión, por miedo. En el gobierno saben que esta llamada
“Revolución Bolivariana” es más bien una pseudo-revolución. Si es algo, es una
involución. No tienen una ideología clara que los defina, simplemente mezclan
varias ideas propias de las ideologías de izquierda y marean a sus electores
convenciéndolos de que “con Chávez, los pobres están en el poder”. Sin embargo,
fue Chávez quien los convenció de esto, Chávez, no Maduro ni mucho menos
Diosdado. Es ahora, 2 meses después de que anunciara su partida, que la figura
del presidente electo comienza a desvanecerse en la memoria colectiva de los
venezolanos, y sin él este “proceso revolucionario” no hace sino caerse. Eso,
en mi opinión, es lo que les aterroriza y por lo que buscan retener el poder el
mayor tiempo posible, alargándolo lo más que puedan, haciendo campaña
como les enseñó su líder: ilegal y con violencia.
Es por esto
que buscan que la oposición se desmoralice, le tratan de quitar símbolos, los
insultan, los amenazan, usan todo el aparato del Estado para provocar que la
oposición caiga en su juego de violencia, pero no. La oposición venezolana ha
sabido crecer ante la adversidad, ante los insultos, amenazas y abusos de poder
tanto de Chávez, como de sus infinitos peones que lo han seguido por 14 años.
Desde “la derrota” del 7-O (y lo pongo entre comillas porque hay que verle la
cara a crecer 2 millones de votos en contra de todo el aparato del Estado) la
oposición ha mantenido la Unidad, sabiendo que es la democracia lo que está en
juego, y con ésta, el presente y el futuro de los venezolanos. Ha sido ejemplo
de que incluso en las peores condiciones se puede mantener la rectitud moral, y
con ella el sueño de vivir en un país mejor, en un mundo mejor.
Si algo
tuviese que decirle a todos los venezolanos que se oponen a éste régimen, lo
haría en dos palabras: paciencia y unidad. Este gobierno está demostrando que
lo que los mantiene unidos es el lazo emocional alrededor del presidente electo -ahora ausente-, y con su estrategia violenta lo que hacen es quedar desnudos ante la
palestra política, diciendo “no sabemos que hacer sin Chávez” y como niños
chiquitos patalean ante esto. Su momento se acaba. Sólo tenemos que mantenernos
unidos, firmes en nuestras convicciones y con paciencia, para así poder abrirle
el camino a la Venezuela que soñamos.
Caracas, 07 de febrero
de 2013
Juan Félix Sánchez
Alvaray
1 comentario:
Bien, Juan Félix. Saludos.
Jorge Quintero
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